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4 Nov 2015

La lectura (y la escritura) en la escuela

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Por: Gemma Lluch

Sobre la lectura

Saber leer es mucho más que saber reconocer letras y palabras. La lectura va mucho más allá que comprender literalmente los enunciados de un texto. En el marco teórico de PISA, la competencia lectora es comprender, utilizar, reflexionar y comprometerse con textos escritos para alcanzar los propios objetivos, desarrollar el conocimiento y potencial personales y participar en la sociedad. En la definición del concepto leer que presenta PISA, entran en relación tres elementos: el lector, las situaciones de lectura y los textos. El gráfico siguiente representa esta relación.

competencia lectora

En consecuencia, usar la lectura para interactuar en los diferentes ámbitos sociales significa dominar destrezas muy complejas: no sólo acceder a la información y seleccionarla, sino procesarla de acuerdo con unos objetivos de lectura y reflexionar sobre ella para aplicarla en diversas situaciones de la vida real.

Sobre la lectura en pantalla

Por otra parte, las cifras que cada año ofrecen las instituciones sobre el comportamiento lector de niños y adolescentes informan del aumento de la lectura en pantalla y concretamente de webs, blogs y foros. Además, las investigaciones sobre los sitios web administrados por adolescentes (Lluch 2014) nos dan un dato claro: el lector ha cambiado. Han cambiado sus costumbres, sus formas de leer y, sobre todo, la manera de relacionarse con la lectura. Ahora muchos adolescentes son capaces de crear contextos lectores.
¿Dónde están los cambios? Un ejemplo: ahora el bibliotecario o el docente no es su guía, su prescriptor, aquellos de los que se fían para emprender una nueva lectura. Dicen, escriben, que la fuente más fiable para empezar a leer un libro es la opinión de sus compañeros o amigos. Pero en este caso, hablan de compañeros virtuales: las reseñas que publican en los blogs, un tuit hablando bien de un nuevo libro, una conversación en un foro.
Una buena reseña escrita en alguno de los blogs o audiovisual en su canal de YouTube hace mucho más que cualquier recomendación de un profesor, un bibliotecario o un mediador. Pero hay otros muchos cambios. Vamos a repasar algunos.
Valoran a los autores, los siguen y les son fieles y, sobre todo, valoran la cercanía. Se mantiene la admiración, pero ya no estamos ante la veneración hacia alguien intocable y lejano, ahora se aproxima mucho más a la relación que tienen con un actor o un cantante al que admiran y con el que valoran tener comunicación. Y otro cambio, la web social es el lugar que más utilizan para establecer el contacto.
Lo mismo ocurre con las editoriales. Ahora los jóvenes lectores personalizan la relación. Saben quiénes llevan la comunicación y buscan el contacto con ellos, les piden libros, les aconsejan nuevas publicaciones, les comentan las novedades, proponen nuevas formas de promoción de un libro, preguntan por las novedades, etc.

La escritura personal

Estos chicos y chicas que empiezan muy pronto en la red son capaces de hacer milagros. Son lectores y también autores porque escriben reseñas serias y bien construidas para recomendar los libros que les gustan, hablan ante una cámara de las lecturas que les gustan, por eso son también prescriptores.
Son creadores de audiovisuales porque crean los tráileres de libros en los que presentan las novedades editoriales o hacen montajes sobre los universos de ficción de sus títulos preferidos. Son foristas y tejen conversaciones que acompañan durante años la creación de un libro, debaten sobre el mejor narrador o el estilo más adecuado para un tema o un argumento. Son dinamizadores culturales cuando participan en campañas de promoción de un libro o gestores culturales cuando las inventan y las ponen en marcha.
Aunque todavía son una minoría, cada vez tienen más importancia, cada vez son más jóvenes, cada vez son más innovadores y complejos. Y lo más importante: podemos aprender de ellos. Eso es lo más importante: podemos aprender mucho de ellos.

Y, ¿qué hacemos desde la escuela?

Teniendo en cuenta este nuevo escenario, los docentes, o la comunidad educativa en su conjunto, debemos ponernos a reflexionar colectivamente sobre los nuevos objetivos relacionados con la enseñanza y el aprendizaje de la lectura y la escritura; sobre cómo transformamos estos objetivos en acciones, que no sean ocasionales y dispersas en el tiempo, sino proyectadas para periodos largos.
Unos objetivos y unas acciones en las que la lectura y la escritura estén ligada a la realidad, a las necesidades que pudieran tener los estudiantes o que les pudiera generar alguna necesidad: compartir la lectura y la escritura a través de los blogs, los foros, canales audiovisuales o las redes sociales; leer para conversar en los clubs de lectura o en los comités de valoración de libros que podemos crear en las bibliotecas de aula o de centro (Fundalectura 2009), leer para buscar información a través de las cazas del tesoro o las webquest, leer para crear relatos digitales, tráileres de libros pero también para valorarlos y compartirlos, leer para valorar un libro, una página web o una información a través de la escritura de reseñas críticas, leer para relacionar presente y pasado, libro y territorio, etc.
El siglo XXI ha abierto sus puertas a las nuevas formas de entender la lectura y la escritura presentando un nuevo mapa en el que el maestro, el docente, trabajando codo con codo con sus estudiantes, tiene ante si todo un mundo nuevo en el que experimentar.

Referencias bibliográficas:
Fundalectura (2009): Cómo reconocer los buenos libros para niños y jóvenes. Bogotá: Fundalectura.
Lluch, G. y Zayas, F. (2016): La lectura en el centro. Barcelona: Editorial Octaedro.
Lluch, G. (2014): «Jóvenes y adolescentes hablan de lectura en la red», Ocnos, 11, pp. 7-20, <http://www.revista.uclm.es/index.php/ocnos/article/view/392>.
Monar van Vliet, M. (coord.) (2014): Com triomfar amb les TIC en la promoció lectora. Algemesí: Andana Editorial.
PISA (2010): La lectura en PISA 2009. Marcos y pruebas de la evaluación. Madrid: Ministerio de Educación, < http://ir.uv.es/ZI5fpfG>.
Sánchez Miguel, E. (2010): La lectura en el aula. Barcelona, Graó.

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