Síguenos en:

Internet El Educador.com
Inicio Artículos de educación Preescolar Artículo educativo | Preescolar | Articulación preescolar-primaria. El reto de la educación para la primera infancia

Artículo educativo | Preescolar | Articulación preescolar-primaria. El reto de la educación para la primera infancia

Articulación preescolar-primaria. El reto de la educación para la primera infancia
Cuando los estudiantes juegan, el nivel de ansiedad baja, la comunicación fluye, el interés crece y la concentración permanece

La articulación de la enseñanza preescolar con la educación escolar al inicio del ciclo básico de primaria es tema importante que requiere no sólo del interés de las instituciones educativas, con el fin de superar los problemas más comunes sufridos por los estudiantes durante el grado primero, como el ausentismo y la repetición del grado -según estadísticas, primero es el grado que más pierden los estudiantes de Colombia y América Latina-, sino un esfuerzo nacional y gubernamental para mejorar las prácticas pedagógicas para los más pequeños.

Ya en 2002 el Ministerio de Educación Nacional realizó el primer acercamiento a la instauración de una política pública sobre la educación preescolar, expidiendo los lineamientos para este ciclo, y se espera la publicación de los Estándares para Preescolar, diseñados por expertos en psicología, pedagogía y desarrollo infantil, luego de ser validados por expertos y la comunidad educativa antes de su publicación y divulgación.

Pensando en el complejo proceso que atraviesan los niños de 5 y 6 años al tener que reestructurar su psicología esencial para adaptarse a la vida escolar, dejando su mentalidad preescolar para convertirse en estudiantes regulares, la apuesta de la articulación preescolar primaria debe ser por preparar a los docentes en la utilización de estrategias que favorezcan la continuidad entre los dos ciclos, logrando una instrumentación de su labor pedagógica para evitar que se produzca un cambio desfavorable o una adaptación inadecuada de una etapa a otra.

Dentro del marco estatal algunos puntos se han dejado claros: la educación inicial es tarea de, entre otros, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, que debe impartirla a nivel nacional -aunque es claro que esta entidad no alcanza a atender a toda la población-; de las Secretarías de Educación municipales y departamentales, que deben administrarla en los establecimientos oficiales y vigilarla en estos y en los privados; de instituciones de educación formal, como jardines y colegios, que imparten este nivel; de instituciones de educación no formal que desarrollan actividades de cuidado a menores de seis años; y también del Departamento Administrativo de Bienestar Social del Distrito, que en Bogotá debe coordinar la acción de sus jardines infantiles tanto como la de los privados. Por su parte, el Ministerio se encarga de definir las políticas que la regulan.

De otro lado, existen dudas sobre cómo se imparte este nivel de educación y qué criterios de calidad se deben tener en cuenta. En diversos encuentros de educadores de preescolar se ha debatido la normatividad, que parece ser poco acorde con los objetivos, necesidades y problemas básicos, y por esto la educación inicial ha estado sujeta a cambiantes criterios de instituciones y entidades.

En adición, el sistema de información sobre preescolar está apenas en sus inicios, no existen cifras absolutas y tampoco se ha hecho una diferenciación taxativa entre servicios asistenciales y servicios educativos para primera infancia, hay instituciones que son negocios antes que centros educativos, los padres de familia tienen problemas para conseguir un colegio donde sus hijos estudien primaria y continúen con su educación, por citar sólo algunas situaciones.

Marco legal y conceptual

En 1991, el artículo 67 de la Constitución Nacional estableció que la educación sería obligatoria entre los cinco y los quince años de edad y comprendería como mínimo un año de preescolar. Después, en 1994, la Ley 115 amplió la educación preescolar a tres años, generalizó este tiempo en instituciones educativas del Estado o en las que establezcan programas para la prestación de este servicio y puntualizó que es formal en el grado cero.

Cuando en 2002 el MEN expidió los lineamientos curriculares para preescolar se dijo que reflexionar en torno a los principios del desarrollo humano y del sentido pedagógico era pertinente y hacía posible entender por qué "la educación preescolar tiene una función especial que la hace importante por sí misma y no como preparación para la educación primaria", lo cual destacó como un gran avance por cuanto "educar a los niños y a las niñas para la vida, para formar ciudadanos libres, democráticos y especialmente para ser niños es la idea central que da sentido a la educación preescolar".

En los lineamientos curriculares también se indicó que "la educación preescolar deberá realizar un proceso de integración, selección y filtro de lo más valioso y significativo de ella para el proceso educativo" y sobre la integralidad del mismo se argumentó que "la educación preescolar, además de continuar y reafirmar los procesos de socialización y desarrollo que los niños y las niñas traen de su casa, los introduce al mundo escolar y les crea las condiciones para continuar en él, potenciando sus capacidades que les faciliten el aprendizaje escolar y el desarrollo de todas sus dimensiones como seres humanos".

En conclusión, los lineamientos curriculares para preescolar marcaron el primer paso en articulación por cuanto establecieron que era una etapa independiente de la primaria, pero que debía preparar a los educandos para etapas posteriores.

Después, en 1997, el Decreto 2247, que dictó normas sobre la prestación del servicio educativo del nivel preescolar, profundizó en el concepto de articulación al establecer que "para garantizar el tránsito y continuidad de los educandos del nivel preescolar, los establecimientos que ofrezcan únicamente este nivel promoverán con otras instituciones educativas el acceso de sus alumnos a la educación básica", y que las instituciones de primaria "deberán facilitar condiciones administrativas y pedagógicas para garantizar esta continuidad y la articulación entre estos dos niveles educativos". Sobre la articulación en colegios que tuviesen preescolar y primaria determinó que "deberán hacerlo conforme a su Proyecto Educativo Institucional, considerando los requerimientos de salud, nutrición y protección de los niños, de tal manera que se les garantice las mejores condiciones para su desarrollo integral".

Por su parte, los pedagogos consideran que para lograr una articulación adecuada hay que reflexionar en torno a diversos factores. Por ejemplo, Lida Duarte, especialista en gerencia de proyectos educativos, manifestó el año pasado durante el Congreso Nacional de Educación de Primera Infancia, realizado por CONACED y ANDEP, que se deberían considerar: "primordialmente las concepciones de niñez, educación y escuela que permean el sistema escolar; la marginación de las familias en los procesos educativos propios de la escolaridad, desconociendo su papel en la formación integral de los pequeños; la formación y prácticas pedagógicas de los maestros y maestras; la educación centrada en contenidos curriculares, en donde se hace énfasis en lo memorístico, y la organización misma del sistema escolar".

Duarte llamó la atención del público con su análisis de los docentes de preescolar y primaria al afirmar que "la formación del licenciado en educación preescolar está más orientada a una perspectiva global del desarrollo integral infantil, mientras que la formación del docente de básica se centra más en la enseñanza del conocimiento disciplinar. Por fortuna, las universidades están replanteando sus programas con el propósito de formar "educadores infantiles" en capacidad de ejercer su profesión con niños y niñas desde el nacimiento hasta los ocho años" Sin embargo, se hace necesario ser muy precisos en la definición de los perfiles para este tipo de licenciados.

Para los pedagogos es claro que la continuidad se da en fases educativas que forman parte de un proceso específico, están mutuamente vinculadas y se comunican en torno a un eje compartido que da unidad al proceso. Esto hace deseable una escuela inclusiva que invite a participar activamente a todos sus agentes educativos: "familia, comunidad, docentes del mismo grado y de grados superiores e inferiores", para que trabajen mancomunadamente y en la misma dirección en pos del desarrollo integral humano.

Articulación preescolar-primaria. El reto de la educación para la primera infancia Así se vive la articulación

Las estadísticas realizadas por el MEN a 2002 mostraron que en el país había casi dos millones de niños entre cinco y seis años de edad, que la cobertura del grado cero era de 35% con 668.512 matriculados, y que había 401.202 niños cursando jardín y prejardín.

Más tarde, estadísticas de la Secretaría de Educación de Bogotá en 2004 indicaron que 54% de la educación de grado cero para niños entre cinco y seis años era impartida por instituciones privadas, con 67.479 matriculados ante 51.243 de instituciones oficiales, y que la población de esa edad ascendía a 278.249 niños, con lo cual la cobertura sería de 45,2%. Por su parte, la Unicef dice que la educación preescolar es casi total en las familias con ingresos más altos (30% de las familias del país), de menos de 25% en las familias más pobres (otro 30%) y que casi toda la oferta de cupos se presenta en el sector urbano.

Independiente de qué tipo de institución educativa impartió el preescolar existen problemas en todo el país con su articulación a la primaria, reflejados en las cifras de deserción en los primeros años de primaria y de repitencia del grado primero.

Las instituciones educativas y las autoridades están de acuerdo en que una adecuada calidad y articulación disminuirá las tasas de fracaso escolar y preservará el deseo de estudiar en los niños. No en vano seguiría vigente la cifra que en la década pasada dio el Fondo de Defensa de los Niños de América: por cada dólar invertido en educación preescolar de calidad, los gobiernos se evitan 475 dólares en costos de educación especial, delincuencia y otros.

Ya que la articulación no está suficientemente reglamentada, las instituciones educativas de preescolar hacen lo que mejor pueden. Por ejemplo, los jardines del ICBF y de otras instituciones oficiales buscan cupos para sus alumnos en escuelas públicas y éstas, a su vez, les dan prelación a niños que provengan de aquellas. Los estudiantes de preescolares privados no corren con la misma suerte, y en el mejor de los casos recurren a colegios aliados de sus jardines.

Según Víctor Vergara, Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Preescolar ANDEP, "el niño está sujeto al azar de encontrar un ambiente acogedor que le permita en primer grado la transición de preescolar a primaria. Eso desubica al niño y genera un conato de deserción así como rechazo a la vida escolar. Es un año brusco, amargo e inconsecuente con lo que ha vivido". Los jardines infantiles entonces recurren a realizar convenios con colegios pero estos no alcanzan a cubrir un PEI conjunto, sino que hacen referencias a algunos principios básicos como filosofía de la educación y ciertas competencias que los colegios piden a los niños al ingresar a primaria. De ahí que los verdaderos afortunados son aquellos niños que hacen su preescolar en un colegio que tiene primaria y bachillerato, puesto que comienzan su educación con un PEI que se mantiene.

Las organizaciones que agremian a las instituciones de educación para primera infancia trabajan intensamente para que el ingreso de los niños a primaria sea lo menos traumático posible, dándoles una educación preescolar de calidad: "buscamos el crecimiento personal y profesional del educador infantil para que transmita a sus alumnos un ideario renovado. Esto parte de darle el posicionamiento social que su labor requiere en la realidad, porque no es un cuidador de niños ni desempeña una labor asistencial sino educativa", sostiene Vergara.

Los agentes de la educación preescolar privada, por iniciativa propia, han tratado de regular la actividad con la información fragmentada que se tiene. ANDEP, por ejemplo, imparte talleres para docentes en los que se hace énfasis en el desarrollo de trece lineamientos para preescolar, entre los que se cuentan curriculares, competencias básicas, indicadores de logros, entre otros, debidamente articulados. De igual manera, se realizan seminarios sobre articulación y otro tipo de actividades de formación profesional.

Para Vergara, la articulación requiere de dos elementos: "acompañamiento del docente en los tres primeros años, que serían dos de preescolar y primero de primaria; y un ambiente lúdico en el primer grado para que el niño no se encuentre de repente con un estricto ambiente académico". Para ello sería necesario "una adecuada capacitación del educador infantil, que sea pedagógica, sensible y humana; coherencia y consistencia en las políticas de infancia de las autoridades y que éstas se ejecuten de una manera fluida para que el educador pueda interpretar y transmitir".

Las reflexiones de educadores privados y especialistas explican por qué en el Panel de Políticas Educativas para Preescolar se presentaron dos propuestas para la articulación. Una es hacer de primero de primaria un año avanzado del preescolar en su didáctica, para que los niños disfruten y jueguen. La otra propuesta está relacionada con las prácticas de preescolar, las cuales no sólo deberían estar ancladas en el fortalecimiento de las competencias motrices sino también en las competencias cognitivas y socio afectivas, entre otras; además, no existirían planas ni dictados, ni en primaria ni en preescolar, los temas o proyectos partirían del contexto real de los niños y la lectura y la escritura no serían el fin único del preescolar.

Política para primera infancia

Actualmente el Ministerio de Educación conjuntamente con el ICBF se proponen, además de aumentar la cobertura, fortalecer el nivel de educación inicial y preescolar a través de una política educativa para la primera infancia, que apoye la estructura institucional, revalorice la función social del preescolar, reconozca a la familia como el primer espacio de socialización y desarrollo del niño, potencie el rol del educador, replantee concepciones de enseñanza-aprendizaje y facilite la continuidad armónica del niño en la educación inicial al preescolar y a la básica.

Juana Díaz, Viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media, dice que esta política está anclada en los derechos de los niños: cobertura, calidad y eficiencia de la educación, junto con protección, salud, cuidado y atención. En la especificidad educativa, los estándares concretarán buena parte de esa política.

La Viceministra sostiene que se está trabajando en acuerdos y responsabilidades en torno a la articulación: "tenemos desafíos como consolidar un sistema de información sobre oferta y calidad, establecer el nivel de calidad que se exigirá a las instituciones y también mejorar la articulación de los responsables de la calidad de vida de los niños".

La pedagoga Lida Duarte recomienda algunas acciones que favorecerían la articulación:

  • Institucionalizar los espacios de encuentro de reflexión pedagógica entre todos los docentes de preescolar junto con los de los primeros grados.
  • Precisar qué se espera lograr con los niños y las niñas de preescolar y de los primeros grados para que la continuidad sea posible.
  • Establecer en conjunto los hilos conductores que posibilitarán la articulación.
  • Promover los proyectos lúdicos pedagógicos que se realizan en el preescolar, haciéndolos extensivos a los primeros grados.
  • Crear espacios de encuentro entre los niños de ambos niveles (conversatorios, socialización de los proyectos, visitas a las aulas, actividades lúdicas compartidas).
  • No hacer cierre de fin de año en los niveles de preescolar (graduación) porque esto invita a pensar que se termina un proceso que hasta ahora se está iniciando.
  • No escolarizar el preescolar ni infantilizar la primaria.
Términos Educativos Asociados
  • Política de Primera Infancia. La construcción de la política pública para la primera infancia surge como respuesta a un proceso de movilización social generado a partir de la necesidad de retomar y dar un nuevo significado a la temática del desarrollo de la primera infancia en Colombia. La suscripción de acuerdos internacionales ha sido determinante para que en el país el esfuerzo de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, universidades, centros de investigación y el Sistema de Naciones Unidas, entre otros, se haya traducido en una mayor conciencia sobre la importancia de la población menor de seis años y de las madres gestantes (en la primera infancia se incluyen los niños desde la gestación hasta llegar a los 5 años, pero sin haber alcanzado los 6 años).
    Fuente: República de Colombia, Política de Primera Infancia, documento de consulta final, Bogotá, 2006.

Para más información

Acceso

Educadores Online

El Educador Twitter