En tiempos en que la dinámica para formar mentes sanas y capaces cambia día a día, creando ventajas a la vez que obstáculos para nuestros maestros, surge la necesidad de devolverle al magisterio la importancia que se merece, y a los docentes el reconocimiento necesario para su labor.
La lucha del gremio de educadores por unas garantías que les permitan ejercer su profesión en un ambiente adecuado, propicio para educar las mentes de los niños y jóvenes que tomarán las riendas del país en el futuro, ha sido constante y valiente. Hoy, aunque muchas cosas faltan por lograr, los avances que se han hecho en el país en materia de educación deben agradecerse a los maestros, quienes con su entusiasmo e interés por la docencia no han descansado en su objetivo de "hacer las cosas mejor", abanderando el diálogo, la discusión, el análisis y la crítica.