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El primer día de clases

El nerviosismo que se vive el primer día de clases es una experiencia que raramente se desvanece a
través de los años. Por un lado, la expectativa frente a los nuevos compañeros de clase, el entusiasmo frente a las metas planteadas, la ansiedad por si el ambiente que se creará será el adecuado, etc.

El primer día de clases es muy importante porque sienta el tono de cómo serán las actividades y la interacción entre estudiantes y maestros ?aunque vale la pena aclarar que nada de esto es definitivo, las cosas siempre pueden mejorar-. Lo más recomendable para este día es establecer las reglas de juego de manera agradable y fácil de entender para el grupo, usando el entusiasmo y la curiosidad más que la intimidación. Para lograr este cometido, es vital crear un ambiente relajado, abierto y de diálogo desde el primer día, que incentive la participación y deje a los estudiantes saber qué se espera de ellos y qué pueden ellos esperar de la clase.

Las siguientes son sugerencias útiles y probadas en la práctica por diversos maestros en colaboración con Eleducador.com para que el primer día de clases tenga balance de éxito.

Construir comunidad en el salón de clases. Se ha establecido que los estudiantes aprenden más y ponen más empeño en sus lecciones cuando éstas estimulan su curiosidad y se convierten en retos intelectuales. Para el primer día, planee una actividad que permita a los estudiantes hablar entre ellos, conocerse, y resolver problemas en compañía. Niños, niñas y jóvenes en general se esfuerzan y trabajan más duro cuando saben que sus profesores los consideran como individuos y no como una cara más de su clase de la que no recuerdan el nombre, así como si sienten que sus compañeros esperan aportes y retroalimentación de ellos. Una actividad que puede ayudar a crear esta atmósfera es dividir a la clase en grupos de 3 a 4 personas en los que deben hacerse preguntas básicas, como nombre, edad, hobbies, deportes favoritos, programas de televisión preferidos, entre otros. Cada grupo tendrá 5 minutos para hacer esta presentación, antes de que se roten los integrantes y se cree un nuevo grupo para cada uno.

Una vez los estudiantes se sientan en confianza, propóngales crear un directorio telefónico, donde cada uno pondrá su nombre, dirección y teléfono, para que luego sea fotocopiado y cada uno tenga una copia para llevar a casa. 

El primer día de clases Despeje dudas y responda inquietudes. Los estudiantes siempre llegan con muchas expectativas y algunas preguntas. También algunos llegan con pocas preguntas y poco interés. Para terminar de alentar a quienes traen expectativas y creárselas a los que no tienen muchas, trate de abordar cuestiones como ¿cuáles son los objetivos del curso? ¿Qué tanto trabajo y de qué clase se requerirá para alcanzar los objetivos? ¿Cómo se harán las evaluaciones? ¿Qué tipo de actividades y ejercicios realizaremos?

Haga valer su tiempo. Deje claro a los estudiantes que para usted es muy importante que el tiempo asignado a la clase sea siempre usado de forma productiva, y que espera que se comporten con la seriedad y el compromiso que cada actividad necesita, para lograr el progreso esperado en las lecciones. 

No se intimide. Todos los profesores, especialmente quienes se inician en la actividad, sienten cierto nerviosismo que se puede convertir en incomodidad y ser transmitida de esta forma a los estudiantes. Tenga en mente que los estudiantes se sienten inquietos también y actúe con naturalidad y profesionalismo. Un truco para romper el hielo es llegar antes del tiempo citado y empezar a hablar con los estudiantes de manera informal antes de dar por comenzada la sesión.

Abra canales de comunicación. Invite a los estudiantes a acudir a usted en horas adicionales a la clase para atender dudas y resolver problemas. Esto creará un ambiente de confianza que le permitirá hacer un seguimiento más cercano de las situaciones que puedan surgir en la clase y que los estudiantes lo vean como un mediador más que como un dictador.

Socialice las herramientas. Traiga a la clase un ejemplar de los libros a utilizar y los materiales que más se necesitarán, con esto no habrá dudas o errores por parte de los estudiantes y sus familias al momento de adquirir los útiles y quedará claro cuál es su importancia para el desarrollo de las lecciones.

Presentación personal. Además de los detalles y objetivos de la clase, los estudiantes estarán interesados en saber un poco más sobre quién es su maestro. Cuénteles cuál es su especialidad, sus hobbies, sus intereses, por qué decidió dictar esta cátedra, por qué le apasiona enseñar, entre otros datos que los hará sentir más cercanos a usted. Así mismo, pida a cada uno que se presente y plantee una dinámica que le ayude tanto a usted como a ellos mismos a recordar los nombres de todos. Así mismo, piense en un mecanismo que le ayude a recordar los nombres y tenerlos siempre presentes. Un tip en este sentido es que es mucho mejor aprender a recordar el nombre por el que al estudiante le gusta que le llamen y no el primero que aparezca en la lista. 

Deje tarea para la siguiente clase. Al dejar de inmediato una tarea para la siguiente clase, los estudiantes se darán cuenta que se ha acabado la temporada de vacaciones y tendrán que aterrizar en la idea que es necesario trabajar para cumplir los objetivos discutidos para la clase. Asegúrese de que la tarea no es calificable ni requiere grandes esfuerzos o investigación, utilícela como una manera de calentar motores con los estudiantes.

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