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20 Ago 2015

Evaluación de la comprensión lectora

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Selección de técnicas alternativas

Además de las pruebas estandarizadas, de preguntas cerradas o las pruebas de diagnóstico, existen alternativas diferentes y creativas que permiten hacer diagnósticos sobre la comprensión lectora de los alumnos, a través de actividades en clase.

Por: Redacción El Educador

A continuación se brindará una selección de opciones que pueden ser empleadas por los profesores para evaluar la comprensión de lectura de los estudiantes.

Listas de chequeo o comprobación

Las claves de esta técnica son dos: la primera tiene que ver con la selección de los conceptos que haga el profesor (pueden ser palabras claves de una lectura, o importantes para el proceso de aprendizaje o incluso necesarias para el trabajo futuro) y la segunda, verificar la comprensión de los mismos.

Como la segunda parte requiere de la comprobación del aprendizaje de los conceptos por parte de los estudiantes, el docente puede solicitar una explicación en sus propios términos.

Las listas de chequeo son útiles también para que los estudiantes puedan revisar y organizar su trabajo académico.

Relato de lo leído

Finalizada una lectura en voz alta a los estudiantes, o que ellos la hayan hecho por su cuenta, se les pedirá que narren lo escuchado o leído, como si se tratara de una anécdota que contaran a un amigo.

Es importante designar a este ejercicio, elementos cuantitativos y cualitativos que le ayudarán al estudiante a enfocar su narración. A nivel cuantitativo podrían ser aspectos como personajes, trama, escenario, etc.

A nivel cualitativo en cambio, podría considerar el nivel y profundidad de comprensión que el estudiante ha tenido de la lectura, así como la interpretación que hace de los hechos. Esta actividad puede realizarse de manera individual o en grupo.

Diarios de lectura

Se realizan con base en una ficha técnica básica que incluya título del libro o artículo, autor, términos desconocidos, síntesis, entre otros aspectos.

Lo fundamental del diario es que adicional a estos datos, el estudiante tendrá que consignar sus comentarios o impresiones frente a la lectura propuesta (que podrán o no, leerse en clase).

Con los diarios, el docente podrá reorientar o diseñar nuevas instrucciones, a partir del nivel de avance de los estudiantes frente a las lecturas, dado que ahí se evidencian las tareas completadas o las que aún faltan por finalizar.

Los diarios pueden formar parte de un portafolio general que se trabaje en clase.

Portafolios

Son un mecanismo de evaluación periódica que permite al profesor reforzar o evaluar el desarrollo y avance de los estudiantes, a partir de la personalización que hagan del mismo.

El contenido del portafolio puede incluir relatos, poemas, cartas, material gráfico o auditivo, entre otros. Es importante que el estudiante tenga acceso constante a él para que pueda actualizarlo de una manera periódica, así como compartirlo con sus compañeros de clase.

Es importante que el docente establezca pautas y cantidad de trabajos para garantizar la apropiación de los conocimientos, y de ese modo, establecer las pautas de lo que será la evaluación. Adicional a fijar fechas de entrega para revisar los avances, esto puede ser al final de los periodos académicos o a final de año.

Para la evaluación de estos es importante tener en cuenta una autoevaluación del estudiante en la que describa sus logros, lo que aprendió en el proceso, los objetivos y dificultades. Así mismo es importante que los estudiantes evalúen los portafolios de sus compañeros detectando en ellos las fortalezas.

Dado que el profesor también debe evaluar de modo cualitativo, se recomienda llevar un proceso en que haya diálogo constante con el estudiante, que le permita comprender sus logros y falencias. Para el caso de los estudiantes más pequeños, se sugiere que los padres conozcan los portafolios, para que desde el hogar puedan motivar a sus hijos a alcanzar los objetivos de aprendizaje previstos.

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