Entrevistas

2 May 2016

¿Cuáles son las razones para perder un año escolar?

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El Educador conversó con tres profesionales vinculadas al sector educativo, respecto a cómo afrontar en el núcleo familiar, la pérdida de un año escolar.

Reprobar un año escolar puede generar temor y ansiedad en el estudiante y frustración en los padres ante el futuro de su hijo. Sin embargo, las razones que están detrás de alcanzar o no los objetivos curriculares pueden ir desde la falta de socialización de un método pedagógico, hasta aquellas que apelan a la realidad que vive el estudiante.

En torno a este tema El Educador dialogó con tres especialistas para indagar el impacto que la pérdida de un año escolar representa y los mecanismos que pueden ayudar a superar esta etapa.

¿Tu hijo perdió el año?
De acuerdo con Alicia Castro Jiménez, una de las principales causas que provocan la pérdida de un curso radica en que el estudiante “no encuentra la conexión entre el estudio y su realidad. El estudiante no sabe para qué le sirve lo que le están enseñando.”

En este mismo sentido, la especialista María Nancy Penagos comenta que aunque el desinterés es en la mayoría de los casos, una de las razones principales para reprobar, otro factor que influye mucho en el rendimiento académico de los estudiantes tiene que ver con “los problemas familiares y la falta de acompañamiento en su casa.”
Justamente el acompañamiento en casa se convierte en el talón de Aquiles frente a la pérdida de un año escolar pero también es la clave para que esta situación no ocurra. En términos de la psicóloga Amanda XXX “un estudiante pierde el año con su familia…nunca solo.”

¿Cómo actuar?
Una vez se tiene la noticia de la reprobación del curso, las especialistas consultadas por El Educador sugieren a los padres de familia y a sus hijos que “acepten el hecho” eso es lo primero. Luego de esto “se deben asumir las responsabilidades, reforzar la autoestima y la autoconfianza en los hijos”, advierte Alicia Castro Jiménez.

Ahora bien, el círculo nocivo que debe evitarse, a juicio de la psicóloga María Nancy Penagos es el de “culpar a los profesores y atacar a los estudiantes.” La pérdida de un año escolar es la oportunidad para revisar el acompañamiento que hacen los padres en el proceso de formación integral de sus hijos.

La familia debe revisar la corresponsabilidad en este acompañamiento. “Los padres son los primeros maestros de sus hijos y son los integrantes más importantes del equipo de trabajo para el desarrollo escolar”, afirma la especialista Amanda.

Las cualidades de un acompañamiento familiar no sólo tienen que ver con el reforzamiento y prácticas de hábitos de estudio, o las condiciones para un ambiente de trabajo en casa, sino también con el manejo adecuado que se haga a eventos en el hogar como peleas, separaciones, fracasos económicos, muertes de seres queridos e incluso descalabros económicos.
Quiérase o no, estas situaciones afectan el rendimiento escolar de los hijos.

La condición del estudiante reprobado

Aunque no se trate de una marca visible, la condición de reprobado en un estudiante parece que si lo fuera. Por lo mismo, debe procurarse un ambiente de “reconstrucción”.

“Un estudiante no pierde el año, un estudiante reconstruye el año dado que tiene la oportunidad de aclarar, verificar, reaprender y desaprender de los errores cometidos”, comenta la psicóloga Amanda.

Si al estudiante que reprueba se le cultiva la idea de que está “reaprendiendo” en vez de mantener mensajes equívocos y en ocasiones hasta ridiculizantes, como “ese tema ya lo vio” o “ya lo sabe”, el estudiante sale fortalecido, asevera Amanda.

Ante estos casos, debe existir un pacto de corresponsabilidad entre la familia, el estudiante y la institución educativa.

Entre las estrategias que permiten un acompañamiento sin estigmatizaciones a los estudiantes que “reconstruyen el año” se encuentran:
· Conocer en qué deben mejorar para que junto a su familia, puedan diseñar estrategias viables y acordes con el ritmo de aprendizaje.
· Generar canales de diálogo no sólo para informar del avance en los procesos académicos, sino también para escuchar e incentivar la sensación de logro.
· Estudiar es la responsabilidad y no es negociable.

Aunque la pérdida de año se asocie con angustia puede ser la oportunidad para una verdadera mejora.

Razones por las que se pueden tener fracasos escolares
1. Falta de conexión entre lo que se estudia y la realidad del estudiante.
2. Carencia de hábitos de estudio.
3. Inadecuado manejo del tiempo libre.
4. Inexistencia o espacios precarios de estudio.
5. Falta de herramientas de estudio.
6. Dificultades de aprendizaje.
7. Inestabilidad en la vida familiar.

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