Ciencias Sociales

2 May 2016

¿Cómo enseñar educación cívica y ética?

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El reto de enseñar competencias cívicas y éticas en el aula. En este texto, El Educador presenta una estrategia didáctica para impartirla con éxito.

Por: Héctor R. Claudio Agosto, Ed.D. CPL

En una ocasión, Aristóteles expresó que: “Lo importante no es saber qué es lo
bueno, sino ser bueno”. Esta expresión resume la metodología para enseñar educación cívica y ética. Esta metodología se fundamenta, principalmente, en el modelaje y el ejemplo. La mejor forma de enseñarles a los niños y jóvenes el sentido del respeto, es respetarlos a ellos. La mejor forma de enseñarles a los estudiantes la tolerancia es siendo tolerante con ellos.

En otras palabras, la educación cívica, aunque tiene un componente teórico muy
necesario se fundamenta en la práctica. En especial, en la forma en que los docentes practican sus competencias cívicas y éticas. La enseñanza de la educación cívica debe estar basada en ejemplos y en el modelaje. El modelaje es una estrategia didáctica poderosa. El modelaje se compone de dos mecanismos diferentes, pero relacionados. El primero es el verbal, lo que decimos. El segundo componente es lo que hacemos. Teóricamente, debe existir congruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Los estudiantes son muy hábiles observando la congruencia o incongruencia entre estos dos componentes. Los docentes y los padres de familia son los espejos y los modelos en los cuales se miran los estudiantes. Por consiguiente, los padres y los docentes tienen la responsabilidad moral de enseñar con el ejemplo diario.

La metodología de enseñanza de la educación cívica y ética está orientada hacia la formación de actitudes y valores, basada en situaciones concretas y de la vida real, en lugar de la memorización de datos o de conocimientos.

La metodología del modelaje

Esta metodología debe poseer las siguientes características: ser democratizadora, preventiva y comunicativa. Democratizadora porque la educación cívica está fundamentada a partir del concepto democracia. El concepto de democracia del cual se parte es del tipo participativo. Por consiguiente, la escuela, el salón de clases, las estrategias educativas y las formas de evaluación tienen que ser de naturaleza democratizadora y participativa. En un salón en donde no existe la democracia los niños y jóvenes memorizarán y recitarán las virtudes y los beneficios de este modo de vida, pero si no lo experimentan y lo viven, no lo aprenderán. Es importante que los niños y jóvenes se apoderen y apropien de este tipo de educación, la vivan diariamente y la modelen a los demás. De esta manera, se logrará el carácter formativo de esta educación. Este carácter formativo funcionará, a su vez, como un escudo protector cuando ellos se enfrenten a situaciones o experiencias negativas y les proveerá un referente para enfrentarlas.

La metodología para la enseñanza de la educación cívica debe ser preventiva, ya que debe preparar a los estudiantes para enfrentarse a situaciones personales propias como son su desarrollo, su autoconcepto y sus metas, así como situaciones de carácter más social, como son la participación ciudadana, la vida democrática y el funcionamiento de las instituciones. Este modelo de formación cívica y ética debe capacitar a los estudiantes para vivir en un mundo caracterizado por el cambio, la incertidumbre y las pocas certezas. Nuestra sociedad se caracteriza por ser consumista, donde las salidas fáciles abundan y el uso de sustancias legales e ilegales para ser feliz y escapar de las realidades son la orden del día.

El componente comunicativo tiene como propósito promover y practicar las capacidades de comunicación asertiva, el diálogo y la expresión de los estudiantes. En este componente la función del modelaje del docente es también muy importante. Cuando el maestro utiliza, modela y fomenta competencias adecuadas de comunicación, diálogo y de expresión, a los estudiantes se les hará más fácil el aprendizaje y la utilización de estas.

Cabe señalar que el estilo de comunicación está estrechamente relacionado a la manera en que enfrentamos y resolvemos los conflictos. Una persona con un estilo de comunicación agresivo, irrespetuoso e intransigente, posiblemente tenga serias dificultades para solucionar conflictos de forma pacífica y efectiva.
Los docentes tenemos que cuidarnos de utilizar estilos comunicativos agresivos o pasivos. En ambos casos estamos modelando conductas que los estudiantes aprenderán más y mejor.

Pautas pedagógica del modelaje
La metodología para la enseñanza y la formación cívica y ética se rige por una serie de pautas pedagógicas. La primera de estas es la aceptación incondicional de todos los estudiantes por parte del docente. En el salón de clases y en la escuela no debe existir la desigualdad por ningún motivo. Hoy día, se promueve que todos los seres humanos somos iguales y la escuela es el lugar ideal para que este derecho fundamental se aprenda, se concrete, se practique y se viva.

La segunda, es que en el salón de clases y en la escuela se deben fomentar continuamente actitudes y conductas de respeto. Hay quienes consideran que el respeto a los demás es el valor supremo. De este valor emanan valores como la dignidad, la tolerancia y la solidaridad. Nadie tiene justificación para no respetar a los demás. Veamos un ejemplo. Supongan que tienen un estudiante en sexto grado que ha sido maltratado por sus padres. Los docentes tienen la responsabilidad de referir el asunto a las agencias gubernamentales responsables y a la consejera escolar.

También tienen la responsabilidad de colaborar y de comprender la situación terrible del estudiante, pero no pueden tolerar que él les falte el respeto a ellos, o a los demás estudiantes.

Tampoco es aceptable que el maestro permita que un estudiante sea irrespetuoso porque provenga de determinado ambiente. Los estudiantes son seres capaces de aprender y pueden diferenciar entre el ambiente escolar y el ambiente de su vecindario. Todo docente tiene la responsabilidad ministerial de mostrar respeto por todos sus estudiantes y de requerir que ellos se respeten a sí mismos y a sus compañeros.

Una idea fundamental que está estrechamente relacionada con el respeto a los demás es la promoción de la equidad entre los géneros. No podemos olvidar que existe una estrecha correlación entre el sexismo y la violencia. La escuela, como institución responsable de la educación formal de los niños, no puede tolerar la reproducción de conductas y actitudes estereotipadas, sexistas y discriminatorias contra los géneros. Además, tiene la responsabilidad de implantar estrategias que desarrollen actitudes y conductas no sexistas, ni discriminatorias. Por otro lado, la escuela es una de las instituciones llamadas a ayudar a los estudiantes a comprender las causas de la violencia doméstica y a cómo aprender patrones conductuales que propicien el respeto, la tolerancia, la dignidad de todos los seres humanos y la convivencia pacífica.

Otra pauta pedagógica es la utilización de estrategias y contenidos que estén relacionados a las experiencias de los estudiantes. El presentar ejemplos y situaciones relacionadas con los estudiantes los ayuda a asimilar mejor los contenidos y a ponerlos en práctica.

Fomentar el juicio crítico es otro principio importante y necesario en la formación cívica y ética de los estudiantes. El desarrollo de un juicio crítico no es una tarea fácil. Requiere de docentes que sean capaces de creer que los estudiantes son seres pensantes y capaces de pensar por sí mismos. También requiere de docentes capaces de tolerar que sus estudiantes cuestionen y tengan opiniones divergentes.

Otra idea es que el derecho a la libertad y los derechos humanos siempre están acompañados de una responsabilidad personal y de un establecimiento personal de límites o la creencia de que todo está permitido. Uno de los problemas más serios que confronta la sociedad actual es que muchos de sus integrantes han crecido y se han desarrollado sin conocer los límites de sus actos y no conocen lo que es la disciplina o el tener un comportamiento adecuado. Muchas personas viven sus vidas con la creencia de que satisfacer sus propias necesidades es lo único y lo más importante. Esta creencia los ha llevado a atropellar y a maltratar a otros.

Uno de los elementos más importantes que la escuela puede utilizar para fomentar la educación cívica y ética es la disciplina escolar. La disciplina escolar puede utilizarse para fomentar el crecimiento y el desarrollo humano enseñando y estableciendo límites. Para lograr esto, las normas escolares tienen que ser claras y coherentes, tienen que ser justas, tienen que propiciar cambios cognoscitivos, conductuales y actitudinales y estar enmarcadas en un contexto de democracia participativa. En otras palabras, los estudiantes deben participar en la discusión e implantación de las normas escolares. Cuando a los estudiantes se les exige someterse y obedecer las normas de disciplina que otros han elaborado, el nivel de compromiso es bajo y no tienen motivación intrínseca para cumplirlas. Por el contrario, cuando los estudiantes participan activamente en la discusión y en el establecimiento de las normas que guiarán sus comportamientos, ellos desarrollan un sentido de compromiso y de lealtad hacia ellas.

La influencia de los medios de comunicación
También es necesario alertar a los estudiantes sobre la poderosa influencia que tienen sobre ellos los medios de comunicación. Los medios de comunicación se han convertido en una herramienta poderosa que ha afectado la manera de pensar y actuar de las personas. Estos medios trasmiten, y sobre todo, fomentan actitudes, hábitos, creencias, ideologías, comportamientos y valores. Sin lugar a dudas, los medios educan.

Estos pueden ser considerados los enemigos o los aliados de la escuela y de la educación formal. Su influencia en los niños y jóvenes puede ser negativa o positiva. Dicha influencia es negativa cuando los estudiantes están expuestos a los medios sin tener un mecanismo que filtre la información que reciben de ellos.
Crear ciudadanos críticos, autónomos, creativos y que asuman compromisos sociales, debe ser responsabilidad de todos, así como motivar y promover activamente la práctica de valores, actitudes y habilidades. La libertad y los derechos humanos están acompañados de una responsabilidad y de un establecimiento de límites. Estas pautas deben promoverse en un ambiente que contribuya a fomentar la vida democrática y el trabajo en equipo.

Autor: Héctor R. Claudio Agosto, Ed.D. CPL
Consejero Profesional Licenciado. Posee un Doctorado en Educación con especialidad en Consejería de la Universidad de Puerto Rico del Recinto de Río Piedras.

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